SEMANA-8
Ensayo sobre cómo mejorar
la calidad de vida en las empresas
Resumen
Este
artículo presenta un conjunto de ideas sobre el efecto de algunos elementos de
cambio independientes, que han incrementado la calidad de vida del trabajador, y
una inferencia del siguiente paso por venir. Se identifican los principales
componentes de la calidad de vida en el trabajo y se plantea al “Desarrollo
Personal Estructurado”, como una opción para un nuevo avance significativo.
Finalmente, como resultado del análisis de opciones que indiquen como acelerar
el desarrollo personal, se presenta una propuesta de ideas básicas a seguir,
enfatizando la relevancia de conocer, comprender y dominar los mecanismos del
por qué y el cómo piensa el ser humano.
Introducción
Estamos iniciando un nuevo milenio,
y aún se siguen haciendo preguntas en torno a la forma que tendrán las empresas
en el siglo XXI. ¿Cuál será el siguiente escalón dentro de la evolución de las
organizaciones? ¿Cómo será y qué hay que hacer para llegar ahí antes que los
demás? ¿Cuáles serán las nuevas reglas del juego?
En
los últimos años hemos sido testigos de una tendencia que nos da indicios de
esta nueva dirección. Temas como el desarrollo sostenible y las empresas
ecoeficientes, marcan una orientación ecologista y cada vez mayor interés por la
preservación del medio ambiente. Se han organizado eventos internacionales como
el Earth Summit en 1992, la reunión de Río +5 en 1997 y otros muchos más, que
confirman la aceptación y convencimiento que se han logrado en el ámbito
técnico, político y social en el mundo.
Este
ensayo busca extrapolar estas tendencias del presente hacia el futuro, para
proponer lo que probablemente será la siguiente gran responsabilidad del
empresariado.
Antecedentes
La
figura 1 esquematiza como algunos elementos de cambio inicialmente aislados, han
influido en el mejoramiento de la calidad de vida en las empresas:
Figura 1:
Impacto en el Desarrollo de la Calidad de Vida en el Trabajo
Impacto en el Desarrollo de la Calidad de Vida en el Trabajo
En
los ’50 se generaliza la seguridad industrial como una forma natural de cuidar
la salud del capital humano dentro de las empresas, minimizando lesiones,
muertes y daños psicológicos, impactando directamente en un aspecto fundamental
de la calidad de vida, como lo es la salud y la integridad física,
principalmente, a través de una cultura de prevención de accidentes.
Con
la introducción en las empresas del concepto de control de calidad en el
proceso, más que del producto, en los años setenta surge indirectamente una
mejora de calidad de vida del trabajador: Al obrero de la línea de producción le
demandaron nuevas responsabilidades que requerían forzosamente algunas
habilidades básicas, como el leer, escribir y entender matemáticas. Se le
enseñaron nuevos conceptos como el de “hacerlo bien la primera vez”, círculos de
calidad, observar el proceso en lugar de sólo inspección del producto y el
concepto de excelencia (mejora continua). Las empresas, al proveer esta
educación, ayudaron a mejorar sustancialmente la vida del trabajador, no sólo
dentro de la empresa, sino también en los aspectos familiar y social.
En la
década de los noventa, se globaliza una nueva necesidad, la de tomar
responsabilidad por el daño que se le ocasiona al medio ambiente. La idea del
desarrollo sostenible surge como una propuesta en la que no sólo se piense en un
desarrollo económico, sino también en el desarrollo social y en la utilización
sostenible de recursos para satisfacer las necesidades del presente, sin
comprometer las de las generaciones futuras. Este concepto incluye la acción de
cultivar dicha conciencia en la sociedad e incentivar para que todos
desarrollemos capacidades para atender de una mejor manera los temas relativos
al costo de los recursos naturales, la disposición de residuos, eficiencia
energética, y con ello no sólo garantizar nuestra calidad de vida, sino también
la de nuestros nietos. Al concepto operativo en este tema se le ha llamado
"ecoeficiencia", donde el prefijo “eco”, se refiere tanto a ecología como a
economía.
De lo
anterior, el objetivo de este ensayo es enfocar la visión hacia el futuro y
bosquejar respuestas a las siguientes preguntas: ¿Qué otro elemento de mejora
puede impactar significativamente sobre la calidad de vida en las empresas? ¿Qué
podemos hacer para propiciar esta mejora? ¿Quién es el que tiene la
responsabilidad de iniciar este proceso?, ¿mi jefe?, ¿mi empresa?, ¿el
gobierno?, ¿los intelectuales?, ¿o tal vez yo mismo?
Calidad de vida en el
trabajo
Los
Elementos
Podemos afirmar que los principales elementos de la calidad de vida en el trabajo son:
Podemos afirmar que los principales elementos de la calidad de vida en el trabajo son:
- Seguridad en el trabajo
- Equipo de protección
- Higiene
- Salud ocupacional
- Procedimientos
- Sistemas de seguridad
- Condiciones seguras
- Sentido de logro
- Reconocimiento
- Instalaciones adecuadas / agradables
- Integración familiar
- Recreación y deporte
La Empresa
Nuestro enfoque hacia la calidad de
vida en el trabajo está referido principalmente a la gente que trabaja en una
empresa u organización. Una empresa puede ser definida como la entidad de
personas asociadas con un objetivo determinado. De una forma simple puede ser
representada con el esquema administrativo de la figura 2.
Figura 2:
Esquema Administrativo General de una Empresa
Esquema Administrativo General de una Empresa
En el
actuar del individuo dentro de la empresa interactúan tres elementos clave, que
de acuerdo al grado de balance en que se desarrollen, conducen al éxito o el
fracaso de la persona, y con ello al de la empresa. Estos tres elementos clave
son (ver figura 3): (1) la habilidad de hacer, crear, innovar y comunicar; (2)
el conocimiento que potencializa y desarrolla las habilidades; y (3) la actitud
que permite o no, llevar a la realidad el producto o servicio que es posible
generar con el conocimiento y las habilidades existentes.
Figura 3:
Enfoque Integral del Comportamiento Humano en el Trabajo
Enfoque Integral del Comportamiento Humano en el Trabajo
Algo
que es importante señalar como fundamento a la propuesta que este ensayo
presenta, es que cada quien trabaja en una empresa por diversas razones
(remuneración, arte, mera sobrevivencia u otra). Sin embargo, existe una razón
superior que es el cumplimiento de una misión fundamental del ser humano:
servir. Visto así, el trabajo de un individuo en una empresa no sólo requiere
del balance de sus elementos clave mostrados en la figura 3, para ser
productivo, sino para vertir una misión interior que le produce beneficios
cualitativos, los cuales afectan directamente su calidad de vida. De esto lo que
conviene resaltar es la responsabilidad que tiene la empresa para atender y
procurar este tipo de satisfactores cualitativos como lo son el placer de
servir, el sentido de logro y la satisfacción del deber cumplido, sin los cuales
el individuo difícilmente puede sentirse a gusto en su trabajo y, por lo tanto,
esperar que sea productivo y que se desarrolle.
Como
consecuencia de esta idea en la que se conceptualiza al servicio como la misión
fundamental del ser humano, es evidente pensar que se requiere de una
preparación personal específica para que cualquier ser humano esté habilitado
para servir. Es por esto que es importante distinguir dos clases o tipos de
conocimiento que le permitirán al hombre desarrollar habilidades y actitudes que
lo pongan en condición de cumplir con esta misión. Estos son:
|
Conocimiento externo:
|
Conocimiento interno:
|
Asimismo, es necesario especificar
que cuando hablamos de actitudes, nos referimos a una postura intelectual,
emocional y físico-motriz con la cual se perciben los estímulos y se reacciona a
ellos.
Este
nuevo concepto en el que la empresa asume una nueva responsabilidad sobre el
desarrollo personal de sus empleados, abre nuevas fronteras que no han sido
exploradas todavía y requiere, como aspecto fundamental, de una nueva forma de
pensar, sentir y actuar con respecto de sí mismo y de nuestra realidad.
Desarrollo Personal
Estructurado
Este
punto expone nuestra propuesta para mejorar la calidad de vida del trabajador,
compuesta por siete elementos complementarios no limitativos. El planteamiento
de este concepto de Desarrollo Personal Estructurado, reúne algunas ideas de
cómo es posible que cada individuo inicie y desarrolle, bajo su propia decisión
y responsabilidad, el incremento de su calidad de vida, marcando también que la
empresa puede y debe ser un facilitador en este proceso de automejora. Cabe
mencionar que es indispensable que cualquier individuo que intente iniciar un
proceso de desarrollo personal o interior, experimente un fuerte deseo y la
necesidad de un cambio como materias primas de este proceso. Si no se cuenta con
este requisito, cualquier intento o apoyo que se brinde será inútil y no
arrojarán resultado alguno.
1.
Autodiagnóstico
Para
iniciar cualquier tipo de desarrollo, ya sea personal, organizacional, social, o
de algún otro ámbito, es indispensable conocer la situación actual de aquello
que se desea desarrollar. Es por esto que la primera fase de este desarrollo
personal estructurado debe comenzar con un autodiagnóstico en el que se conozca
el estado psicológico y espiritual de la persona. Al hablar de estado
psicológico nos referimos a postura psicológica, es decir, patrones únicos de
actitudes que normalmente actúan en nosotros y a través de los cuales
reaccionamos a una realidad, percibir cuáles son los pensamientos, sentimientos
y respuestas físico-motrices que participan en nuestras reacciones a los eventos
cotidianos y en nuestras relaciones con los demás.
En
otras palabras, estamos hablando aquí de un autoconocimiento con el fin de
“entrenar” facultades que nos permitan un mayor control sobre nuestras actitudes
y por ende sobre nuestra conducta. Facultades como la voluntad y la atención
interior.
Cuando hablamos de estado
espiritual nos referimos a cuáles son las “virtudes” desarrolladas hasta este
momento en la persona, es decir, cuáles son las herramientas con las que cuenta
para poder cumplir con esa misión fundamental del ser humano, que es servir.
La
palabra "virtud" puede ser definida como la disposición constante del alma que
nos incita a obrar bien y evitar el mal. Existen, por ejemplo, las virtudes como
la fe, la esperanza y el amor, que dentro de la escala de virtudes se pueden
considerar como las más relevantes, ya que son el eje principal de desarrollo
dentro del ecosistema humano. Existen también las llamadas virtudes cardinales:
prudencia, justicia, fortaleza y templanza. En el caso de la prudencia podemos
afirmar que es una herramienta fundamental en este proceso, ya que es la virtud
que hace prever y evitar las faltas y peligros (como en el caso de actitudes
negativas), así como la justicia, que nos hace dar a cada cual lo que le
corresponde, y que analizada desde este punto de vista, nos ayuda a determinar
con “justicia” qué actitudes debo alimentar en mí mismo y qué actitudes debo
desechar. De estas virtudes “primarias” se desprenden otras como el perdón, la
humildad, la honestidad, la aceptación, etc., que mediante su ejercicio,
desencadenan un desarrollo de cualidades útiles para el ascenso del hombre y la
mujer como un mejor ser humano.
El
conocimiento o la concientización del hombre sobre su estado interior le permite
generar y/o incrementar en sí mismo valores tales como los laborales:
responsabilidad, autonomía, puntualidad, productividad, empeño, constancia,
entre otros; que le ayuden a superar las situaciones adversas, tanto en el
trabajo como en lo personal, y alcanzar así una óptima calidad de vida.
2. Lo Básico lo
aprendimos en el Kinder
Una
vez iniciado el proceso de autodiagnóstico, la persona se encuentra en posición
de realizar un autocuestionamiento y tomar la decisión de cambio. Los
trabajadores y empleados de hoy se deben dar cuenta que, tal como el trabajador
de la línea de producción se quedó desempleado al no aprender a leer y a
escribir en los setentas, el que no empiece a desarrollar su persona se va a
quedar atrás: se debe percatar que para el hombre del nuevo milenio, el
desarrollo personal dejará de ser una alternativa para mejorar, convirtiéndose
en una cuestión de sobrevivencia.
Si
existe este autocuestionamiento, lo demás es relativamente fácil, ya que se
empezará a comprender que es necesario aprender así como desaprender algunas
cosas. Una forma sencilla de comenzar es regresar a lo básico y seguir aquellas
“reglas” que a la mayoría nos enseñaron de niños y que Robert Fulghum nos
presenta en su libro “Todo lo que realmente necesito saber, lo aprendí en el
kinder”.
Estas
son:
- Comparte tus cosas
- Juega limpio
- No hieras a la gente
- Regresa las cosas al lugar donde las encontraste
- Limpia lo que ensucies
- No tomes las cosas que no son tuyas
- Di "lo siento" cuando hieras a alguien
- Aliméntate bien
- Trabaja y diviértete en armonía con tus compañeros
- Admira lo maravilloso
3.- La Aceptación
Otro
elemento fundamental para este Desarrollo Personal Estructurado es el de la
aceptación, ya que es indispensable contar con una medida de contingencia para
cuando las circunstancias se vuelven adversas o fuera de nuestro control, y
tendemos a padecer perturbaciones emocionales o mentales. Cuando ocurren estas
perturbaciones, el mecanismo común que se presenta es el siguiente:
Las
dobles flechas indican que el individuo puede estar yendo y viniendo de un
estado a otro, cuando lo ideal sería un proceso rápido y directo desde el shock
hasta la aceptación, la cual está representada en un tono débil ya que en muchas
ocasiones no se logra llegar a ella y la persona se mantiene en un estado
permanente de emociones negativas con respecto a una situación y/o persona en
particular. La aceptación es indispensable para mantener la armonía física,
intelectual y espiritual dentro de uno; podríamos definir a la aceptación como
un perdón completo e inteligente el cual, dependiendo del origen, se requiere
que sea a las circunstancias, a los demás, o a uno de los más importantes: a uno
mismo.
El
perdón es una palabra que realmente pocos afortunados comprenden, ya que es
fácil decir “te perdono”, pero qué difícil es hacerlo. Aquellos que realmente
han experimentado el perdón son los que verdaderamente comprenden. La palabra
perdón significa cancelar la deuda, esto implica que cuando no podemos perdonar
tenemos una cuenta abierta en nuestro interior que ata a nuestro deduor,
sentimos y verdaderamente creemos que nos deben algo. Perdonar es eliminar
aquello que está generando esta deuda, es cancelar la deuda, como si todo un
escenario interior decorado con ira, resentimiento, desagrado, rechazo, etc.,
fuera desmontado y quedara sólo un vacío pacificador y reconfortante, listo para
ser decorado con algo más. Una vez que somos capaces de perdonar, realmente
perdonar, las ataduras se rompen y nos liberamos a nosotros mismos y a nuestro
dedudor de aquello que nos estaba deteniendo en nuestro desarrollo. El punto es
que la única opción para avanzar rápido y evitar regresar en el proceso, es
encontrar y asimilar la lección de aprendizaje, aplicando entonces esa etapa de
aceptación que nos devuelve a ese estado de armonía con nosotros mismos y con
los demás.
El
vivir con perturbaciones abiertas, es decir con estados emocionales o mentales
que nos generan emociones negativas, es como ir arrastrando una cuerda llena de
anzuelos que nos impide avanzar en nuestro desarrollo, ya que no asimilamos la
lección a la que fuimos expuestos, y por ende lo más seguro es que la volvamos a
tener que recibir, proceso que comunmente es llamado "recurrencia".
4.- Aptitud vs. actitud
La
aptitud es referida a la capacidad de conocimiento y las habilidades del
trabajador; mientras que la actitud tiene que ver con la forma de pensar y
sentir del individuo. Como se mencionó, es una postura intelectual, emocional y
físico-motriz con la cual se perciben los estímulos y se reacciona a ellos, lo
cual modifica sustancialmente su actuación, pudiendo ser de una manera positiva
o negativa, según las circunstancias. El objetivo principal es lograr que las
actitudes no dependan de las circunstancias, sino de nuestra voluntad.
La
aptitud y la actitud se combinan para aplicarse a alguna acción específica en un
tiempo determinado. Es importante destacar que aun individuos con un buen nivel
de aptitud y con la actitud correcta, no realizan lo que desean alegando la
falta de una oportunidad. Y aunque es verdad que las oportunidades en muchas
ocasiones son limitadas, podemos considerar que la unidad de oportunidad básica
es el tiempo, y éste es el mismo para todos; es decir todos tenemos las mismas
24 horas por día. Sin embargo no todos las usamos de la misma manera.
El
punto es reconocer que como mínimo, al estar vivos, tenemos la oportunidad de
lanzarnos a la acción por aquello que deseamos, una y otra vez, las veces que
sea necesario hasta conseguirlo. No siempre es fácil y podemos resumir con el
dicho “si las cosas que valen la pena fueran fáciles, cualquiera las haría”.
La
figura 4 muestra un esquema del círculo de respuesta a la actitud. Ahora bien,
podemos establecer que una actitud está constituída por tres factores
principales: pensamientos, emociones y sensaciones/movimientos que responden
automáticamente a nuestra percepción de los estímulos externos. Dentro del
mecanismo de las actitudes, los factores que lo componen juegan roles
diferentes. Las emociones juegan un papel importante, ya que representan la
fuerza impulsora que va a mover todo el mecanismo, mientras que el pensamiento
juega un papel de director: es el encargado de conducir las emociones en una
dirección determinada, es el que “debe” marcar el camino y controlar las
emociones que a su vez generan sensaciones y movimientos
correspondientes.
Todo
este proceso se traduce en un comportamiento definido, con el cual respondemos
al estímulo original. Si podemos aprender y/o modificar la manera de pensar,
podemos mejorar el cómo nos sentimos y por lo tanto nuestra actitud. Al tener
una mejor actitud, obtendremos más eficiencia de nuestras aptitudes, lo cual se
traduce en un mejor comportamiento favoreciendo el desarrollo de un círculo
virtuoso. Por el contrario, una actitud negativa ocasiona que el comportamiento
sea malo o inferior, lo cual conllevará a un círculo negativo del mismo
proceso.
Figura 4:
Esquema del circulo de respuesta a la actitud.
Esquema del circulo de respuesta a la actitud.
5.- El Pensamiento
De
una manera sencilla, podemos definir el pensar como un proceso de generar y
contestar preguntas. Este proceso de información puede ser a nivel instintivo,
fisiológico, emocional o inteligente. Este último tipo de pensamiento es lo que
distingue al hombre de los demás organismos, y es el que nos permite controlar,
suprimir y/o intensificar nuestros sentimientos.
Hay
otros dos elementos que afectan nuestro comportamiento: el temperamento y el
carácter. El temperamento está más relacionado con un aspecto genético, es algo
con lo que se nace. Sin embargo, el temperamento puede ser afectado mediante el
forjamiento del carácter. Es decir, el carácter se hace, y puede modificar el
temperamento y viceversa, el temperamento puede afectar la formación del
carácter. Ese forjamiento ocurre con el acondicionamiento del pensamiento, y
como producto final el comportamiento es la combinación del uso inteligente de
las cualidades positivas del temperamento y el control de las negativas por el
carácter. Si se trabaja en ello, este proceso de pensamiento inconsciente puede
ser aplicado conscientemente para nuestro beneficio.
Mediante nuestro pensar tenemos el
poder de decidir y elegir el modo en que nos queramos sentir de acuerdo a los
siguientes elementos:
- Observación de alternativas
- Aplicación de referencias
- Principios éticos y morales
- Valores, prioridades, gustos e intereses
En
materia de control de pensamientos, existen técnicas que pueden ayudarnos a
controlar nuestra mente y entrenarla a someterse a nuestra voluntad. Una de
estas técnicas es la neutralización de pensamientos, técnica que requiere la
ejercitación de la atención interior y la observación de pensamientos. Louise L.
Hay compara la mente con un niño pequeño a quien se le ha permitido quedarse sin
dormir todo el tiempo que él quiere, y después se decide súbitamente que
deseamos que este niño se acueste a las 8:00 pm todas las noches. Como es de
esperar, el niño se rebelará contra la nueva regla y puede patear y gritar y
hacer todo lo que pueda para no ir a la cama. Si cedemos en estos momentos, el
niño gana y tratará de controlarnos siempre. Sin embargo, si tranquilamente nos
aferramos a nuestra decisión e insistimos con firmeza en que esta es la nueva
hora de acostarse, la rebeldía disminuirá poco a poco. En dos o tres noches se
habrá establecido la nueva rutina.
Lo
mismo ocurre con la mente, por supuesto, se rebelará al principio, no quiere
cambiar sus hábitos, pero si logramos controlarla y nos mantenemos enfocados y
firmes, en muy poco tiempo se habrá establecido la nueva forma de pensar. Es
necesario recordar que al igual que la educación del niño, entrenar a la mente
para que piense diferente no es un trabajo sencillo y requiere de un proceso de
aproximaciones hasta que se llegue a un punto en el que podamos experimentar un
verdadero control.
Cabe
resaltar que la mente no distingue entre lo vivido de lo visualizado
intensamente: de aquí parte la importancia de hacia qué enfocamos nuestro
pensamiento, ya que las cosas imaginadas, positivas o negativas, pasan a nuestra
memoria como referencias “vividas”. Dado esto, es muy importante reforzar esas
visiones, ideales o sueños positivos, y la gran diferencia en los resultados al
mantener un pensamiento optimista o pesimista, ya que tal como el desaliento
promueve la falta de acción y lleva al fracaso, el optimismo genera acciones que
llevan a logros exitosos. Podemos resumir diciendo que “lo que no pasa por tu
mente, difícilmente pasa por tu vida”, y que esto representa una gran
oportunidad utilizado positivamente. Sin embargo, también una grave amenaza, si
lo que se enfoca son pensamientos negativos.
Hasta
ahora, la evolución en la calidad de vida en el trabajo ha estado más enfocada
en mejorar los factores externos (seguridad, instalaciones, equipos,
procedimientos, etc.) y debemos reconocer que se ha avanzado bastante, aunque
todavía hay elementos por desarrollar. Sin embargo, este ensayo propone que ya
es momento de intensificar los esfuerzos para inducir factores internos en el
individuo.
Nuestra premisa es que una forma
para mejorar la calidad de vida en el trabajo está en inducir y facilitar el
desarrollo personal estructurado del trabajador, que lo lleve a controlar mejor
el mecanismo de pienso ==> siento ==> actúo.
El
trabajador, al recibir mayor información e incrementar su desarrollo personal,
eleva su nivel de vida. Esto le trae mayores responsabilidades, que a su vez le
brindarán más información y oportunidades de desarrollo, creando un círculo
virtuoso en el que estará sirviendo a los demás y a si mismo.
6.- Los estados de
ánimo y la fisiología
Ya se
mencionó que la manera en que pensamos altera nuestros sentimientos, y por tanto
genera diferentes estados de ánimo. Sin embargo, existe otra fuente también muy
útil para afectar positiva o negativamente la manera en que nos sentimos, y ésta
es nuestra fisiología.
Si
estamos tristes o deprimidos, nuestra fisiología es muy diferente a cuando
estamos felices. Básicamente hay tres elementos que participan en esto:
- Ritmo de respiración
- Postura
- Expresión facial
Si
aprendemos a reconocer cómo se manifiestan estos tres elementos cuando nos
encontramos en un estado de ánimo determinado, es posible por nuestra propia
voluntad modificar estos rasgos fisiológicos y afectar la manera como nos
sentimos. Por ejemplo, si uno está en una posición erguida con una franca
sonrisa y respirando fuerte y profundamente, resulta difícil el decir “me siento
mal”; por el contrario, si estamos con una postura encorvada con los hombros
caídos, con una expresión facial de niño regañado y respirando tan levemente
como si se fuera a acabar el aire o nos lo estuvieran cobrando, resulta muy
difícil que podamos declarar de manera convincente, “me siento perfectamente
bien”.
Por
no saber o no querer manejar sus estados de ánimo, muchas personas destruyen sus
relaciones familiares, pierden buenas oportunidades de empleo o caen en hábitos
negativos para su salud, como fumar, beber, comer en exceso, drogarse, etc.
De
esto podemos concluir que así como es importante mantener hábitos de higiene
corporal adecuados, también existe una higiene fisiológica que tiene que ver con
nuestra respiración, postura y actividad fisico-motora, y que se requiere poner
atención a una higiene psicológica, a cómo pensamos respecto de nosotros mismos
y los demás, lo cual en conjunto afecta la manera en que nos sentimos y, por
ende, como actuamos.
7.- Balance
Como
elemento final de este trabajo, es muy importante señalar que sólo manteniendo
el balance interno del individuo, puede realmente tener un avance sostenible, es
decir, en nuestro constante y continuo desarrollo personal, siempre debemos
cerciorarnos de mantener un equilibrio de los siguientes elementos:
- espiritual
- salud física
- salud psicológica
- social / político
- carrera / profesión
- familia
Algunos autores llaman a esto un
balance “bio-psico-social”. Si dejamos de desarrollar cualquiera de estas áreas,
no nos estaremos desarrollando adecuadamente, estaremos fuera de balance y
sujetos a retroceder a un nivel inferior, en ocasiones inclusive, peor del que
se tenía originalmente.
Conclusiones
Con
base en una inferencia de que elementos independientes como la seguridad
industrial, la calida-productividad y el medio ambiente, han impactado
indirectamente en el desarrollo de la calidad de vida en las empresas, se
produce este ensayo, proponiendo que el próximo elemento que generará un impacto
similar será la definición y utilización de herramientas para inducir un
Desarrollo Personal Estructurado en el trabajador, el cual sin duda incrementará
su calidad de vida, además de asegurarle un espacio de trabajo decoroso, que
ante los avances de la tecnología y el continuo incremento de la población que
cada vez se prepara más, en el nuevo milenio serán más difíciles de conseguir.
Esta
propuesta plantea como punto de partida que debe existir una decisión de cambio
personal aunada a un autocuestionamiento que realmente genere un compromiso con
uno mismo.
Se
presentan siete elementos, entendiéndose que éstos son complementarios entre sí
pero no limitativos, es decir cada individuo requerirá la aplicación en mayor o
menor medida de estos e incluir algunos otros que le sean en particular útiles
para conocer y controlar de mejor manera su pensamiento, con ello su actitud y
de ahí la potencialización de su desarrollo personal.
Estos
elementos inician con un autodiagnóstico que permita un mayor conocimiento de la
situación interior del individuo y que lo ubique en posición de efectuar un
cambio, pudiendo iniciar por lo más básico que aprendimos desde niños y que sin
embargo muy frecuentemente olvidamos aplicar. Pasando a conceptos más elaborados
pero muy trascendentes como nuestra capacidad de aceptación y el proceso que
normalmente se tiene que vivir para llegar a ella.
Medularmente, lo que se plantea es
que la actitud tiene relación directa con la forma de pensar y el pensamiento es
el origen de nuestros sentimientos. Y este pensamiento inteligente, que es lo
que distingue al hombre de los demás seres vivos, si es adecuadamente
controlado, potencializa nuestro don de poder decidir sobre lo que queremos y la
capacidad para modificar el modo en que nos sentimos.
Sobre
el pensamiento señalamos que existen técnicas que nos pueden ayudar a entrenarlo
y que tiene cualidades especiales que se pueden aprovechar, como la capacidad de
visualizar cosas a través de la imaginación, lo cual nos permite enfocar nuestra
mente hacia lo que deseamos alcanzar o conseguir. Si estas visualizaciones son
positivas, definitivamente se facilitan los procesos de aprendizaje al
desarrollarse una actitud positiva.
Se
señala que la fisiología tiene un efecto directo sobre la manera como nos
sentimos, y si aprovechamos esta relación que guardan los aspectos físicos con
los mentales, tenemos una palanca más para optimizar la secuencia pienso ==>
siento ==> actúo. A esta oportunidad se la señala como la aplicación de una
higiene fisiológica, que al contar entre sus elementos a la respiración, está
muy ligada al hábito de hacer ejercicio o practicar algún deporte.
Como
un amarre se propone que la conservación del balance bio-psico-social es
fundamental para asegurar que el desarrollo personal sea sostenible, evitando
que se den avances parciales que puedan redundar en retrocesos inclusive a un
grado inferior al que se tenía cuando se decidió empezar un trabajo de
desarrollo personal.
De
esto se desprende que la dimensión psicológica, que normalmente el individuo no
tiene el conocimiento o la práctica para auto desarrollar, requiere de un
soporte profesional, señalado como una “higiene psicológica”, que haciendo una
analogía con la necesidad de mantener como parte de nuestra “higiene física” el
cuidado de nuestros dientes, requerimos para esto un apoyo profesional, que
seria un dentista; luego entonces no debemos descartar que en el futuro
utilizemos más los apoyos profesionales de los psicólogos y los psiquiatras, que
actualmente vemos como algo sólo para gente enferma o con problemas graves.
Muy
importante de resaltar, lo mencionado respecto a que el individuo desarrolla su
labor en las empresas por diferentes razones. Sin embargo, en la medida en que
en su trabajo exista la posibilidad de aplicar su capacidad de servir a los
demás, pero también a sí mismo, en el sentido de crecer como individuo, su
desarrollo profesional o laboral será superior, generando una ventaja
competitiva personal.
Es un
reto a vencer el encontrar la forma de difundir de forma masiva este tipo de
herramienta, al igual que aspectos sociales o económicos han proyectado los
otros movimientos en las empresas. Lo que es un hecho es que las empresas que
cuenten con mayor número de estos individuos entre sus filas, se proyectarán a
un nivel superior de ventaja competitiva como empresa, lo cual muy probablemente
hará la diferencia entre las que puedan subsistir o desaparecer en el nuevo
milenio.
Referencias
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